Misión Permanente de la República Argentina en Naciones Unidas

 

Junta Ejecutiva del PNUD

31 de Enero de 2011: Junta Ejecutiva del PNUD y del Fondo de Población de las Naciones Unidas

Estimada Señora Presidenta,
Estimada Señora Administradora Ejecutiva,
Estimados miembros de la Junta Ejecutiva,
Distinguidos colegas,
Señora Presidenta,
Permítame expresar, en nombre de mi delegación, nuestras felicitaciones por su elección a la Presidencia de la Junta y a los cuatro Vicepresidentes. Esperamos con interés trabajar con usted, y estamos seguros de que usted tendrá éxito en conducir a la Junta Ejecutiva en sus labores a lo largo de 2011. Asimismo, también quiero expresar mi profundo agradecimiento por el liderazgo del Presidente de la Junta durante 2010, el Embajador John Ashe y la Mesa saliente.
La República Argentina agradece al Buró y al Secretariado de la Junta Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, por la realización de la primera sesión de 2011 de esta Junta Ejecutiva.
Asimismo, nuestro país quisiera destacar algunas cuestiones relativas a la situación de los Países de Renta Media en general y de América Latina en particular, en torno a las actividades desplegadas por el PNUD.
A causa de sus particulares características, los Países de Renta Media forman un grupo diferenciado dentro de la categoría más amplia de Países en Desarrollo. Aun con una marcada heterogeneidad, habiendo alcanzado distintos niveles de desarrollo económico-social, los Países de Renta Media comparten un fenómeno de marcada significación: la inequidad distributiva. Esta desigualdad en la distribución del ingreso, junto a los defectos crónicos de su estructura productiva genera distorsiones económicas e injusticia social.
América Latina es especialmente representativa de este fenómeno: la amplia mayoría de sus países es considerado de Renta Media y toda la región es asolada por una marcada desigualdad económico-social. Como fuera reconocido por las Naciones Unidas, aún con avances muy considerables en los últimos años, América Latina debe afianzar y profundizar la gobernabilidad democrática al enfrentar su aguda deuda social.
Distintos indicadores estadísticos dan muestra de tales desafíos. Las tasas de mortalidad materna e infantil, los elevados niveles de pobreza, la persistente precariedad laboral, las limitaciones en materia de acceso a la educación y a sistemas de saneamiento son ejemplos evidentes de dimensiones de la pobreza no registradas por una perspectiva cuantitativa basada en el aumento del Ingreso Nacional Per Capita.
Los enfoques economicistas y parciales en materia de diagnóstico y reducción de la pobreza, así como la priorización de ciertas dimensiones del desarrollo en detrimento de otras, perjudican especialmente una acabada percepción de la crítica situación de los Países de Renta Media.
El PNUD ha sido líder en materia de mejoramiento del diagnóstico de la pobreza y en la identificación de los desafíos pendientes en materia de desarrollo. Es evidente que una medida cuantitativa como el Ingreso Nacional Per Capita no puede dar cuenta de las complejidades actuales. Otras herramientas de interpretación más sofisticadas, como el Índice de Desarrollo Humano podrían dar una visión más realista de las privaciones existentes dentro de nuestros países.
De tal modo, sugerimos repensar el actual criterio clasificatorio, ya que la categorización actual aparece como una herramienta de medición inadecuada e insuficiente para evaluar el desarrollo de las naciones y, consecuentemente, para dar cuenta de las necesidades de cooperación de cada uno de ellos, al no expresar correctamente las asimetrías que existen entre los Países de Renta Media y al interior de los mismos.
Las carencias de los Países de Renta Media afectan directamente el cumplimiento de las metas del milenio, atentan contra la cohesión social, crean riesgos a la gobernabilidad democrática y obstaculizan las posibilidades de un desarrollo sostenido. Tales circunstancias se han visto particularmente agravadas por la actual crisis económico-financiera global, generada en las economías de los Países Desarrollados.
Por tanto, en cualquier estrategia integral de lucha global contra la pobreza, resulta indispensable apoyar decididamente a los países de ingresos medios, por la sencilla razón de que dos quintas partes de la población mundial que vive con menos de dos dólares al día, viven en estos países.
Asimismo, resulta necesario consolidar los avances alcanzados en materia de desarrollo, en medio de recurrentes escenarios internacionales de extrema volatilidad económica. Para la Argentina resulta pertinente apoyar la capacidad de los países de ingresos medios para servir como centros de promoción para el desarrollo, un papel que varios de ellos ya desempeñan en sus respectivas regiones.
El refuerzo de la asistencia internacional a los Países de Renta Media es indispensable para contribuir a objetivos colectivos de muy diverso tipo, tales como la sostenibilidad ambiental, la estabilidad financiera, la prevención de enfermedades contagiosas y la consolidación de la paz.
De tal modo, al apoyar decididamente al desarrollo de los Países de Renta Media, la comunidad internacional estará enviando un mensaje inequívoco de que el sistema de cooperación internacional al desarrollo no discrimina a los países que, gracias a su esfuerzo y responsabilidad fiscal, han hecho significativos avances en la materia.
La preocupación generada por la situación social en las sociedades con temáticas especiales o con carencias absolutas, no debería impedir que el sistema de cooperación internacional en general y el Programa de las Naciones Unidas en particular presten la debida atención a los países de ingresos medios.
La República Argentina sostiene que las circunstancias que hemos mencionado exigen una reflexión sobre las características específicas de los países de ingresos medios, desde el punto de vista de la cooperación al desarrollo y de los programas desplegados por el PNUD, respetando de manera inequívoca los principios de universalidad y progresividad que rigen las políticas del Programa y la agenda de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Muchas gracias.

 Misión Permanente Argentina ante Las Naciones Unidas

 


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 

 

 
 
Palacio San Martin