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Intervención Argentina en ocasión de las Negociaciones Intergubernamentales vinculadas a la cuestión de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y el aumento del número de sus miembros y otros asuntos relativos al Consejo

Intervención del Representante Permanente de la República Argentina, Embajador Martín García Moritán

27 de febrero 

Señores cofacilitadores

Permítanme en primer lugar expresarles la satisfacción de mi delegación por la forma en que vienen conduciendo las Negociaciones Intergubernamentales.

Mi delegación se asocia con la intervención que formuló el Representante Permanente de Italia, Embajador Sebastiano Cardi, en nombre de “Unidos por el Consenso”. Sin perjuicio de ello, desearía resaltar algunos aspectos en capacidad nacional.

Frente al aparente estancamiento de las negociaciones al que varias delegaciones han hecho alusión en esta sesión, la Argentina no puede sino reiterar la importancia de adoptar un enfoque de compromiso. Esto no implica que los Estados Miembros dejen a un lado sus intereses nacionales, sino que también tengan en cuenta los intereses igualmente legítimos de otros Miembros.

Por ello, la Argentina respalda la propuesta de avanzar hacia mayores convergencias, avanzando con paso firme en el camino hacia el compromiso.

Señores cofacilitadores

Tantos años hemos dedicado al tratamiento de la reforma del Consejo que resulta inconcebible que  algunos pretendan avanzar hacia una reforma que en lugar de remediar los males que tanto hemos padecido, simplemente los extiendan y reafirmen.

Desde las negociaciones de la Conferencia de San Francisco en 1945 y con mayor énfasis en el Primer período de sesiones de la Asamblea General en octubre de 1946 y en su Segundo período en septiembre de 1947, la Argentina fijó una posición muy firme en contra del veto, por entender que dicho privilegio era violatorio del principio de la igualdad soberana entre los Estados e implicaba en los hechos que un solo estado tenía el derecho de anular la voluntad de los restantes miembros de la Organización.

Más recientemente, la Argentina ha adherido al “Código de Conducta para la respuesta del Consejo de Seguridad  en casos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra”, ya que sus objetivos coinciden con la política exterior argentina en materia de derechos humanos y de responsabilidad de proteger.

La posición argentina contraria al veto fue reiterada de manera continua en todas las oportunidades en las que fue considerada la cuestión, en particular desde que se inició el proceso de negociaciones para la reforma del Consejo de Seguridad hace más de 20 años. 

Siendo éste uno de los temas sobre los que se nos ha invitado a reflexionar y dado que la eliminación del veto resulta inviable en este momento, quisiera dejar en claro que la Argentina no podrá aceptar fórmulas que tiendan a extender dicho privilegio a nuevos miembros.

Así como reconoce que la cuestión del veto constituye un aspecto clave de la reforma, la Argentina entiende que su posición es compartida por un número significativo de Estados Miembros.  Va de suyo que un Consejo de Seguridad más eficiente, transparente y eficaz no admite una extensión del privilegio del veto.

 

Señores cofacilitadores

Nos encontramos aquí con uno de los temas centrales de la reforma del Consejo. El objetivo de un Consejo de Seguridad más eficiente, transparente y eficaz solo se logrará si acordamos que el Consejo de Seguridad debe ser más democrático, y por democrático entendemos más legítimo. Ello se logrará mejorando la transparencia de su accionar y fortaleciendo su representación democrática.

Sólo a través del incremento de sus Miembros no permanentes y una mejora de sus métodos de trabajo se contribuirá a una mayor rendición de cuentas ante la Asamblea encargada de elegirlos. Esto también evitaría que, cada tanto tiempo, haya que emprender nuevas reformas en vista de las transformaciones del escenario internacional.

 

Señores cofacilitadores

La Argentina está convencida de que llegó el momento de dejar de insistir en posiciones inflexibles que obstaculizan una reforma a la vez necesaria y que cuente con posibilidades de ser aceptada por todos los miembros de las Naciones Unidas. Ninguna fórmula tendrá éxito, si las delegaciones no están dispuestas a moverse de sus posiciones.

En lo que se refiere a categorías de miembros, entendemos que existe un consenso para que se extienda la cantidad de miembros no permanentes. Ninguna delegación se ha expresado en contra de ello. Ante el estancamiento en las negociaciones sobre la cuestión de los miembros permanentes, Unidos por el Consenso puso sobre la mesa, como una solución de compromiso, la posibilidad de términos más extensos para los no permanentes y la posibilidad de ser reelegidos.

Aquí no se trata de oponerse a las pretensiones de ningún país, antes bien, la Argentina considera que el aumento de las bancas permanentes no asegura una mayor participación de los que hoy no son miembros permanentes ni garantiza que nuevos miembros permanentes vayan a representar otros intereses que los nacionales, puesto que difícilmente vaya a haber un verdadero proceso de consultas si las bancas del Consejo de Seguridad no están sometidos a elecciones.

 

Señores cofacilitadores

He comenzado esta intervención refiriéndome a las dos cuestiones más espinosas de la reforma del Consejo de Seguridad y que exigen inevitablemente una enmienda de la Carta de la ONU con el objetivo de señalar la necesidad de otorgar un carácter más democrático al Consejo de Seguridad. El fortalecimiento de la representación democrática del Consejo legitima el proceso y el alcance mismo de la reforma.

Cambios en las cuestiones de los métodos de trabajo, la representación regional o en la relación del Consejo con la Asamblea General son posibles y nos recuerdan que la reforma del Consejo es mucho más que decidir quiénes se sientan alrededor de una mesa.

Desde el inicio de estas negociaciones intergubernamentales, el Consejo de Seguridad ha incorporado cambios y mejoras, en su mayoría gracias a la iniciativa y creatividad de los 10 miembros electos. Nadie puede negar que el Consejo brinda reuniones públicas más eficientes, promueve consultas con Estados no miembros como los países contribuyentes de tropas y realiza mayores visitas en el terreno, sólo para nombrar algunos logros.  Pero queda mucho por hacer y es hora que avancemos en nuestros esfuerzos con una mirada puesta en el largo plazo proponiéndonos poder adoptar más eficazmente medidas colectivas para prevenir y eliminar las amenazas a la paz y seguridad internacionales.

Muchas gracias.


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular