Misión Permanente de la República Argentina en Naciones Unidas

 

Segunda Comisión: Debate General

Sr. Presidente,

Quiero antes que nada felicitarlo a usted y a los demás miembros del Bureau por la responsabilidad que han asumido. De la misma manera, le agradezco al Presidente saliente su liderazgo en la gestión de las labores de este Comité en el período pasado.

La Argentina adhiere al discurso presentado por Sudáfrica en nombre del G77 y China y al de CELAC presentado por Ecuador.

Introducción

Encaramos este nuevo período de trabajo con mucha preocupación.

Preocupación por los síntomas de un sistema económico mundial que no vemos esté aportando las soluciones que necesitamos mientras millones de seres humanos no tienen ni siquiera los recursos para simplemente sobrevivir, ni hablar de los recursos necesarios para una vida digna. 

Vivimos en un mundo en cual el 80% de sus habitantes vive con apenas el 5,5% de la riqueza global mientras que el 1% más rico posee el 48% de dicha riqueza global. Y nada parece que vaya a cambiar esta tendencia hacia la concentración cada vez mayor de la riqueza en menos bolsillos.

Vivimos en mundo en el cual cientos de miles de personas se ven obligadas a arriesgar sus vidas para intentar salvarlas, mientras que no logramos consenso alguno para resolver las causas de los conflictos que las obligan a escaparse.

Vivimos en un mundo en el que la avidez de ganancias nos deja en manos de empresarios sin escrúpulos que se aprovechan de las fallas de regulación y de control para lucrar en desmedro de todos. Hago referencia aquí, para solamente nombrar algunos casos, a la manipulación de la tasa de interés libor o a las mentiras sobre la emisión por parte una de las más importantes automotrices del mundo.

Sr. Presidente,

Ante este escenario, la Argentina considera que el trabajo de la comunidad internacional debe focalizarse en promover el desarrollo económico y social con el objetivo de erradicar la pobreza y lograr una mayor y necesaria equidad, y para ello, más allá de las mejoras puntuales que podamos hacer en nuestros esfuerzos en materia de desarrollo, son cambios estructurales los que necesitamos.

No alcanza con decir que estamos ante un nuevo paradigma en el cual la responsabilidad es de todos, es mayor, y es compartida si no cambiamos la forma en que se gobierna el sistema financiero mundial. No podemos esperar que seamos todos responsables si las decisiones las toman unos pocos.

Y por eso nos preocupa también que estemos en un mundo en que no podamos avanzar para hacer más democráticas, representativas y legitimas las instituciones financieras internacionales.

Sr. Presidente,

Dicho esto, también tenemos esperanzas, porque las Naciones Unidas han sabido estos últimos meses dar señales de gran importancia para el futuro, como son la nueva agenda para el desarrollo y los principios básicos para la reestructuración de deudas soberanas.  

Deuda

Respecto del tema de la deuda, quiero destacar la adopción de la resolución 69/319. Valoramos que se haya impuesto de manera democrática la voluntad de las mayorías, que sabemos que en otros foros no pueden ejercer su verdadera representatividad. Esa mayoría ha recibido además un claro respaldo de la sociedad civil y del mundo académico.

La Argentina cree que con dicha resolución hemos dado un paso de gran importancia porque hasta el día de hoy los problemas de deudas soberanas y las innumerables herramientas que se han ensayado para dar respuestas a las crisis de deuda han demostrado su incapacidad para alcanzar soluciones completas y definitivas, razón por la cual la Argentina seguirá promoviendo la necesidad de un enfoque internacional, eficiente y equitativo que complemente la solución contractual y permita alcanzar una solución integral a esta problemática.

Mi gobierno no tiene duda alguna de la necesidad de crear un mecanismo que permita reestructuraciones ordenadas, que contemplen los intereses de todos los actores involucrados y que garanticen un resultado satisfactorio y equitativo para todos las partes.

Al respecto, entendemos y apoyamos las mejoras que se han introducido desde el punto de vista contractual. Esto sirve y es importante, pero no basta, siendo necesario a partir de ahora trabajar sobre propuestas concretas que nos permitan establecer reglas claras y avanzar hacia un consenso con el objetivo de crear un mecanismo fundado en el equilibrio entre la protección de los derechos de los acreedores de buena fe y la lucha contra las prácticas abusivas de acreedores minoritarios y no representativos que obran de mala fe.

Señor Presidente,

Hemos dado un paso importante también porque hemos logrado identificar, compilar y codificar una serie de principios que ya rigen todas las reestructuraciones de deudas soberanas.

Y también hemos dado un paso de gran importancia para poner un límite a grupos minoritarios especuladores que sin escrúpulos ponen en riesgo el desarrollo de nuestras Naciones. La resolución será en efecto una herramienta de gran valor para permitir que las reestructuraciones de deudas soberanas se lleven a cabo con mayor equidad, eficiencia y transparencia y que al mismo tiempo se le pueda mandar un mensaje claro de la comunidad internacional a los fondos altamente especulativos y no cooperativos, comúnmente llamados “fondos buitre”, que, ante la falta de un marco regulatorio internacional para las reestructuraciones soberanas, se aprovechen de las brechas sistémicas y pretendan pasar por alto todos estos principios y la voluntad del resto de los acreedores del Estado deudor.

Los “fondos buitre” son profesionales de la especulación financiera a escala mundial, pretenden enriquecerse a costa de países con dificultades económicas, aprovechándose de ellos para obtener ganancias usurarias. No les importa que su accionar pueda generar nuevas crisis que dificulten el cobro del resto de los acreedores y que eventualmente empeoren las condiciones de vida de los habitantes de esos países. No prestan dinero, no aportan al desarrollo productivo, ni al bienestar general de la población.

La inescrupulosa búsqueda de ganancias, el predatorio accionar de los fondos buitre, extiende innecesariamente el tiempo de una reestructuración de deuda soberana, afectando a todas las partes involucradas.

Señor Presidente,

Permítame destacar la importancia que este paso histórico lo hayamos dado acá, en la Asamblea General. Valoramos este foro y lo consideramos particularmente apropiado para discutir respecto de los procesos de reestructuración de deudas soberanas. La Asamblea General es universal, democrática y no tiene conflicto de intereses.

A diferencia de otros foros, la Asamblea General, como este Comité, es el único órgano universal con representación equitativa de todos los Estados Miembros y con capacidad de afrontar la problemática desde todas sus aristas, con una visión integradora.

Que quede claro, esto no implica desoír e ignorar los estudios y trabajos ya realizados, ni las observaciones y consideraciones que puedan realizar los organismos financieros especializados. Por lo contrario, buscamos complementar, incluir y debatir de manera democrática.

Desarrollo sostenible

Sr. Presidente,

Respecto al Tema 20. d) de la Agenda (Protección del clima mundial para las generaciones presentes y futuras), cabe subrayar que el desafío del cambio climático es de tal magnitud que requiere la intervención urgente de la comunidad internacional.

La situación actual está llegando a un umbral irreversible si no se toman acciones conjuntas y coordinadas. En este sentido, todos los países debemos hacer nuestro mayor esfuerzo, sin perder de vista las prioridades del desarrollo, de erradicación de la pobreza y de mejora en la distribución del ingreso en los países en desarrollo.

Según la Convención, los países desarrollados son los que tienen la mayor responsabilidad y quienes deben asumir el liderazgo en la acción climática, no sólo en términos de mitigación, pero en el suministro de medios de implementación para que los países en desarrollo puedan realizar sus acciones de adaptación y mitigación.

La acción previa y posterior a 2020 debe incluir todos los elementos del Mandato de Durban: mitigación, adaptación, financiamiento, desarrollo y transferencia de tecnología, creación de capacidades y la transparencia de la acción y del apoyo.

En este sentido, el acuerdo a alcanzarse en Paris debe fortalecer la implementación de la Convención, incluyendo el equilibrio entre todos los elementos y respetando sus principios y fines, en particular, las responsabilidades comunes pero diferenciadas y la equidad.

En relación con el financiamiento climático y el Fondo Verde para el Clima, es importante subrayar la necesidad de que los Estados miembros cumplan con sus compromisos y promuevan la transparencia en el apoyo. Además, los niveles de financiación provistos deben estar de acuerdo con las necesidades de los países en desarrollo.

La Argentina ha participado y participa activamente en las negociaciones sobre cambio climático en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Estamos convencidos de que si todos los países nos unimos podremos evitar consecuencias irreversibles, y al mismo tiempo avanzar en pos de la erradicación de la pobreza, la inclusión social y el desarrollo económico y social de los países en desarrollo.

Actividades operacionales

Sr. Presidente,

Para finalizar me gustaría referirme a las actividades operacionales para el desarrollo, cuestión que también se aborda en el ECOSOC, bajo el segmento que tengo el honor de presidir.

Es deseable que las actividades operacionales para el desarrollo de las Naciones Unidas tengan un rol ampliado y fortalecido significativamente para ayudar a los países en desarrollo en la consecución de sus objetivos de desarrollo. Tal papel reforzado requiere una mejora continua en la eficacia, la eficiencia, la coherencia y el impacto, junto con un aumento significativo de los recursos básicos. Es importante que las actividades operacionales para el desarrollo, para hacer frente a los desafíos del desarrollo a largo plazo, tengan en cuenta la necesidad de promover la creación de capacidad nacional en los países en desarrollo.

En este sentido, resulta de gran importancia la cuestión de la financiación de las actividades de las Naciones Unidas. Debemos intentar incrementar los recursos del Presupuesto Central, ya que la ventaja del financiamiento a través del mismo es muy clara: promueve la alineación del sistema a las prioridades establecidas por los Estados miembros, a nivel nacional, regional e internacional y de manera coherente con el objetivo de apropiación nacional y el principio de neutralidad.

 

CONCLUSION

Señor Presidente,

Un mensaje que queremos transmitir hoy es que todos los temas que hacen al desarrollo económico y social de nuestros pueblos merecen y deben ser debatidos democráticamente aquí y en el órgano igualitario y democrático por excelencia cual es la Asamblea General.

Nuestra labor, y por ende su liderazgo, serán centrales en reafirmar el valor del multilateralismo y los principios democráticos para no ser arrastrados ni por la ley del más fuerte ni por la dictadura de los mercados.

Por ello, y habiendo adoptado recientemente la Agenda para el Desarrollo 2030, creemos que no hay espacio para el “Business as usual” (más de lo mismo) si deseamos asegurar que las Naciones Unidas juegue un papel decisivo en lograr la erradicación de la pobreza antes de 2030.

Muchas gracias.

 

7 de octubre de 2015

 


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 

 

 
 
Palacio San Martin