Misión Permanente de la República Argentina en Naciones Unidas

 

Desarrollo Social

Debate abierto sobre el tema:“Promoción del Empoderamiento de las Personas para lograr la Erradicación de la Pobreza, la Integración Social y el Trabajo Decente para todos”

 

Señora Presidenta

Permítame extender mis felicitaciones a usted y a los  demás miembros del Bureau por su elección para liderar la 51° Sesión de la Comisión de Desarrollo Social. Asimismo deseo expresar mi gratitud al Bureau y a la Secretaría por la excelente preparación de esta Sesión. La Argentina adhiere plenamente con la intervención efectuada por el distinguido representante de Fiji de parte del Grupo de los 77 y China y da la bienvenida al tema prioritario de esta sesión.

Señora Presidenta

Es preciso comenzar señalando lo oportuno de la elección de la temática relativa a la  Promoción del empoderamiento de las personas para lograr la erradicación de la pobreza, la integración social y el trabajo decente para todos , en instancias en que, a raíz de la crisis internacional económica y financiera, buena parte del mundo se halla frente a la necesidad y oportunidad de replantear un cambio de rumbo hacia una  perspectiva íntegra e integral que con eje en la familia posibilite la transformación hacia un nuevo paradigma de desarrollo humano e incluyente de sus pueblos. 

Elegir es siempre una oportunidad y la República Argentina, ante la dolorosa crisis del 2001, eligió poner una bisagra  a las últimas décadas de políticas neoliberales, a la economía del dolor  que  terminó erosionando la matriz productiva, energética, política y social de nuestro país. Colocamos una bisagra desde la memoria y la verdad, junto al desafío de la justicia social. Para ello, fue necesario repensar estrategias que permitieran saldar las desigualdades reconstruyendo las bases para un crecimiento sostenido y con inclusión social. Este es el camino que viene transitando la República Argentina a partir del 2003, trabajando fuertemente en la restitución y ampliación de derechos, la generación y defensa del empleo y el desarrollo de la producción nacional, ejes fundamentales de nuestra transformación.

Lo hicimos juntos, reconociendo nuestras responsabilidades y obligaciones y convencidos del rol protagónico que tienen niñas y niños, jóvenes, hombres y mujeres que participan  activamente y conscientes de sus derechos, en la construcción de sus realidades. 

Señora Presidenta

Luego de casi 10 años de continuidad y profundización en la gestión, hemos implementado una política social integral y con perspectiva de derechos humanos, que nos permite direccionar nuestras acciones hacia la inclusión de todos y todas con equidad.
Muestra de ello es la Asignación Universal por Hijo, la medida que como expresó nuestra presidenta “vino a curar y suturar las heridas abiertas en el tejido social que produjo el neoliberalismo y permitió alcanzar un histórico piso de protección social en la Argentina. Esta política de Estado que se comenzó a implementar hace 3 años, consistió en la ampliación de las asignaciones familiares a los menores de 18 años de padres desempleados, monotributistas sociales, trabajadores del servicio doméstico o del mercado informal, con el fin de llegar a las familias que realmente lo necesitan,  mejorando la igualdad de oportunidades con más y mejor salud y educación para 3.500.000 niños y adolescentes. La Asignación Universal por Hijo permitió que aumentara un 27%  la matrícula escolar y nos sigue mostrando resultados positivos todos los días y en cada rincón de nuestro país porque representa sobre todo, una apuesta al futuro.

Señora Presidenta

Coincidimos con el informe del Secretario General titulado Promoción del empoderamiento de las personas para lograr la erradicación de la pobreza, la integración social y el trabajo decente para todos en la medida que establece la necesidad de promover formas de empoderamiento a cuya perspectiva agregamos el marco de la organización colectiva. Se trata de la activación de la sensibilidad social, la puesta en marcha de la solidaridad que implica tener conciencia social, construyendo organización como práctica de vida y sustento del sistema democrático.

Desde la experiencia argentina creemos que sólo a través del empoderamiento social y  del protagonismo de todas y todos  los sujetos de derecho,  se sientan las bases que posibilitan la transformación individual y familiar de la mano del crecimiento en comunidad. 
Nuestra concepción de empoderamiento va más allá de las consideraciones individuales y apunta no sólo a resolver las situaciones de pobreza extrema y el trabajo decente sino también a crear condiciones reales para que las comunidades sean partícipes necesarios en la construcción colectiva de un país inclusivo, y por ende, en la transformación de la realidad. De esta forma avanzamos en la consolidación de una política pública en donde cada Sujeto se reconoce y actúa en función del logro, no sólo de su proyecto personal sino, también, en beneficio del colectivo. 

Concebimos el empoderamiento partiendo del reconocimiento  de un Sujeto que, ante todo, es portador de Derechos. Esta cualidad implica no sólo el reconocimiento de su capacidad de empoderarse económica, política y jurídicamente, sino al mismo tiempo, la responsabilidad que desde los Estados tenemos de brindar las condiciones y las herramientas para un real ejercicio.
Todo esto es lo que llamamos empoderar a la persona, su familia y comunidad. Es organización. No podemos hacer surgir de aquel antiguo "beneficiario" un titular pleno de derechos sin empoderarlo, sin fortalecerlo, haciendo que se asuma como centro y verdadero protagonista de su historia, haciéndolo consiente de los derechos que le son propios de manera que pueda así reclamarlos cuando se les niegue, ejercerlos cuando los consiga, defenderlos cuando se les quiera privar y militarlos para que nadie los olvide.
Esta nueva concepción del modo de hacer política social, desde las bases, se materializa en la experiencia argentina de construcción y puesta en funcionamiento de los Centros Integradores Comunitarios instalándose como espacios para el encuentro comunitario y formulación de políticas. En el informe que hemos compartido hoy con ustedes figuran los alcances de esta experiencia.

Señora Presidenta

La Argentina es uno de los países que, con la aplicación de respuestas políticas tempranas ante la crisis, mostró la determinación política de incorporar objetivos sociales en las estrategias de recuperación económica. El crecimiento y la solidez macroeconómica se alcanzaron por un lado gracias a las políticas orientadas a recuperar la fortaleza fiscal y la externa a través de la reestructuración de la deuda pública, pero, además, de medidas que apuntaron a mejorar el nivel de vida de la población, sobre la base de la redistribución y la equidad, e impulsaron significativamente la demanda agregada y el nivel de actividad.

En relación al Empleo y el Trabajo Decente, creemos fervientemente que el trabajo es la mejor política social.  No sólo por la retribución que genera y la dignidad en el trabajador, sino también porque crea vínculos e identidad, en y con las comunidades, construyendo lazos colectivos. Por eso, a través del Ministerio de Desarrollo Social se promueve la Economía Social y Solidaria, que del 2003 a la fecha  ha creado más de 5.000.000 nuevos puestos de trabajos.

Sin un Estado presente, activo y promotor, no podríamos dar cuenta de los logros alcanzados en estos diez años. Las políticas sociales no vienen a asistir, ayudar o mitigar los daños colaterales de procesos económicos fallidos; por el contrario, desde nuestra visión son las políticas sociales las que vienen a restituir los derechos de todas y todos. Las políticas sociales le volvieron a dar valor a la participación de las personas en la transformación de sus realidades.

El empoderamiento como condición para avanzar en la lucha contra la pobreza es fundamental, pero no suficiente. Es por ello, que consideramos necesario poder avanzar en políticas que permitan a estos sujetos empoderados reconstruir junto al  Estado, primer garante de las condiciones para el desarrollo de las personas,  el tejido social.

Porque no nos conformamos con mantener sociedades con pisos mínimos de pobreza, seguimos andando,  caminando hacia un país más justo, sin excluidos, en igualdad de condiciones y con justicia social; promoviendo la participación como metodología de abordaje social para que la realidad pueda ser transformada y sostenida colectivamente

Sabemos que aún resta mucho trabajo por hacer, pero estamos convencidos que el éxito sólo podrá ser alcanzado conjugando y aunando las fuerzas de todas y todos. Planteamos la transformación para que las semillas germinen  en repetidas cosechas y  florezcan mil flores. Este es nuestro proyecto de país.

Muchas gracias

 

 


Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 

 

 
 
Palacio San Martin