Misión Permanente de la República Argentina en Naciones Unidas

 

Debate general sobre todos los temas relativos a la descolonización - temas 56 a 60 (7 de septiembre)

Señor Presidente:

Permítame ante todo extender las felicitaciones por su elección a la Presidencia de esta Cuarta Comisión y expresar la satisfacción de ver al Representante de un país amigo de nuestra región presidir nuestras tareas. Hago extensiva esta felicitación a los miembros de la Mesa, augurándoles el mayor de los éxitos y comprometiendo el total apoyo de mi Delegación. Deseo felicitar, al mismo tiempo, al Embajador Nelson Messone, Representante Permanente de Gabón, por el modo en que condujo los trabajos de esta Comisión durante el 67° periodo de sesiones

A más de 50 años del establecimiento del Comité Especial de Descolonización, los preceptos de la resolución 1654 (XVI) que lo creara en 1961 conservan plena vigencia. La Argentina reivindica el mandato del Comité Especial, su centralidad e importancia como órgano rector del proceso descolonizador así como su total apoyo y compromiso con el proceso de descolonización llevado adelante por la Naciones Unidas, de conformidad con las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y los principios establecidos en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General.

Siempre es oportuno recordar que esa resolución 1514 (XV) ha proclamado la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones, dejando en claro la existencia de "más de una forma de colonialismo", e incorpora dos principios para abordar los diversos casos: el de la libre determinación y el de la integridad territorial.

Señor Presidente:

La Argentina ha sido siempre y sigue siendo firme defensora, en todos los foros, del derecho a la libre determinación de los pueblos, en todos aquellos casos en que tal derecho es de aplicación. No puede sostenerse en pleno siglo XXI la sujeción de pueblo alguno a la subyugación, dominación, explotación colonial y ocupación extranjeras, lo cual constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.

Corresponde a los pueblos colonizados decidir libremente su estatuto político futuro de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Carta, la Declaración y las resoluciones pertinentes de la Asamblea General y, a ese respecto, reiteramos nuestro llamamiento a las Potencias administradoras para que colaboren con el Comité Especial.

Señor Presidente:

Es en defensa del principio de libre determinación que no puede permitirse su distorsión al grado de forzar un argumento a favor de la continuada existencia de una anacrónica disputa colonial que cercena la integridad territorial de la Argentina, desde la usurpación británica de parte de su territorio nacional en 1833 y que continúa sujeto a la ocupación ilegal del Reino Unido.

Se trata de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, la cual ha sido reconocida mediante sucesivas resoluciones de la Asamblea General y del Comité de Descolonización como una "situación colonial especial y particular" que debe ser resuelta mediante negociaciones entre sus únicas dos partes, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

No hay en las Islas Malvinas un "pueblo colonizado" sino una "situación colonial especial y particular'' que involucra una disputa de soberanía. Cualquier intento de permitir que la población británica de las islas se constituya en árbitro de una disputa  de  la que  su propio país es parte, tergiversa el derecho a la libre determinación de los pueblos, ya que no existe en la Cuestión Malvinas un pueblo sometido a la subyugación, dominación o explotación de una potencia colonial. Se trata de súbditos británicos, cuya condición no se ha modificado por los años en que han residido allí, al tiempo que han impedido el establecimiento de argentinos continentales, salvo unas pocas contadas excepciones recientes al solo efecto de pretender justificar  lo contrario.

Las Naciones Unidas han establecido claramente el modo de solucionar la disputa de soberanía, cual es, la reanudación de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido, teniendo debidamente en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas, y han excluido la aplicación del principio de libre determinación en este caso concreto.

Por ello es que la votación ilegítima y unilateralmente organizada por el Reino Unido en las islas en marzo pasado y que denominó "referéndum" en nada altera la esencia de la Cuestión Malvinas, no pone fin a la disputa ni afecta los incuestionables derechos soberanos argentinos. Así lo han señalado, entre otros, el MERCOSUR, el ALBA y la UNASUR. Una prueba de ello es que la votación ilegal en nada modificó el desarrollo de la sesión del Comité Especial de Descolonización del 20 de junio de 2013 cuando aprobó por consenso una nueva resolución sobre la Cuestión de las Islas Malvinas contenida en el documento A/68/23, en exactamente los mismos términos en venía haciéndolo.

Señor Presidente:

Al mismo tiempo, el Reino Unido lleva a cabo ilegales actividades unilaterales de exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables en los espacios en disputa que contradicen el mandato de Naciones Unidas fijado en la resolución 31/49 de esta Asamblea que insta a no introducir innovaciones unilaterales en la zona mientras la disputa se encuentre en proceso de solución.

También realiza ejercicios militares que incluyen el lanzamiento de misiles desde las Islas Malvinas, lo cual vulnera la resolución antes mencionada, se contrapone al cabal cumplimiento de las normas sobre seguridad marítima de la Organización Marítima Internacional y resulta incompatible con la política regional de apego a la búsqueda de una solución por la vía pacífica de la controversia.

Por resultar todo ello una violación de lo dispuesto por el derecho internacional y el mandato de la comunidad internacional, estas actividades británicas generan una tensión innecesaria en el Atlántico Sur y constituyen una afrenta no sólo para la Argentina sino para el resto de los países de la región, lo que ha provocado que el conflicto adquiera una dimensión regional. Y no tan sólo para nuestra región, por cuanto también otras regiones se han hecho eco tal como lo demuestran los pronunciamientos de organismos regionales y birregionales como, entre otros, la CELAC, el MERCOSUR, la UNASUR, las Cumbres Iberoamericanas y las Cumbres de América del Sur y Países Árabes, entre otros.

Señor Presidente:

Mi país ya está sentado a la mesa del diálogo. Las Naciones Unidas llevan casi medio siglo reclamando la resolución pacífica de la controversia. Los pueblos de América Latina y el Caribe, África y Asia ya se han expresado en múltiples instancias. La Asamblea General de las Naciones Unidas ya ha pedido al Secretario General que renueve su misión vigente de buenos oficios entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido.
El Reino Unido debe dar cumplimiento a tal obligación que como miembro de esta Organización le cabe, a fin de alcanzar una solución a la disputa.

Como viene de manifestar la Sra. Presidenta de la República Argentina durante el debate general de la 68º Asamblea General, a lo que la Argentina se refiere es a "la necesidad de acabar con este doble estándar" y que "/as resoluciones de las Naciones Unidas, se cumplan a rajatabla para débiles y para fuertes, para grandes y para pequeños. Lo estamos esperando nosotros, por ejemplo, desde 1965, cuando el plenario (adoptó) la resolución y muchísimas otras resoluciones posteriores de esta Asamblea y del Comité de Descolonización obligan a ambos países, a la República Argentina y al Reino Unido a sentarse a dialogar'' .
La Argentina reitera solemnemente su compromiso de resolver la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes por medio del diálogo entre dos gobiernos democráticos y respetando el mandato de las resoluciones de Naciones Unidas.

Señor Presidente:

Transcurridos más de cincuenta años de la creación del Comité Especial de Descolonización, subsiste el anacrónico flagelo del colonialismo. Es nuestra obligación ponerles fin. La comunidad internacional y el Secretario General pueden contar con la mejor de las disposiciones y los esfuerzos de la República Argentina para contribuir a su erradicación definitiva.

Muchas gracias.

 


Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 

 

 
 
Palacio San Martin