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Conmemoración del 10° aniversario de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas

Intervención del Secretario de Relaciones Exteriores,  Embajador Pedro Villagra Delgado

17 de febrero

Sr. Presidente de la Asamblea General, Embajador Peter Thomson
Sra. Jefa de Gabinete del Sr. Secretario General, Maria Luiza Viotti
Sr. Presidente del Comité sobre Desapariciones Forzadas, Santiago Corcuera Cabezut

Es para mí un honor participar en esta Reunión de Alto Nivel en conmemoración del décimo aniversario de la firma de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.

Precisamente, el 6 de febrero de 2007, día de la ceremonia de la firma de la Convención, se evocó el "grito de alarma" de Julio Cortázar de 1981, escrito en plena dictadura militar argentina, que me permito leer nuevamente hoy:

“Vivimos en una época en la que referirse al diablo parece cada vez más ingenuo o más tonto; y sin embargo, es imposible enfrentar el hecho de las desapariciones sin que algo en nosotros sienta la presencia de un elemento infrahumano, de una fuerza que parece venir de las profundidades, de esos abismos donde inevitablemente la imaginación termina por situar a todos aquellos que han desaparecido... como si, a pesar de todo, lo demoníaco estuviera una vez más ahí diciéndonos: ¿Ves? Existo: ahí tienes la prueba”.

Sr. Presidente,

Este acuerdo internacional es una victoria de los derechos humanos basada en el dolor. La conmoción producida por la inmensa tragedia ocurrida en la época del terrorismo de Estado en la Argentina, y en otros países, germinó en una propuesta positiva, a la que no se podría haber arribado sin la tenacidad de las víctimas, sus familiares y diversas organizaciones de derechos humanos, entre las que se destacó principalmente la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, presidida por Marta Vásquez, así como de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Al concluir la negociación, en diciembre de 2006, la  Asamblea General  reconoció el derecho de todas las personas a no ser víctimas de desaparición forzada, a la vez que reafirmó el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación, y confirmó, también, que la práctica sistemática de ese delito constituye un crimen de lesa humanidad.

Deseo  resaltar especialmente la acción del Comité que resulta vital para desarrollar la dimensión preventiva de la Convención, que contempla mecanismos de alerta temprana, a la vez que permite un monitoreo sobre el cumplimiento de las obligaciones internacionales de los Estados.

Le cupo a Francia y Argentina solicitar al entonces Secretario General que convocara la primera Conferencia de Estados parte de la Convención y celebramos que en esa oportunidad fuera adoptada de manera unánime la decisión del mantenimiento de este órgano de supervisión  por la encomiable labor llevada a cabo desde su establecimiento.

La acción de este Comité, junto a la que viene desarrollando desde 1980 el Grupo de Trabajo en la materia, es indispensable para prevenir y erradicar las desapariciones forzadas.

Sr. Presidente,

Diez años después de la adopción de la Convención, esta Reunión marca el inicio de una nueva etapa para redoblar los esfuerzos a favor de su  ratificación universal, sobre todo si se piensa que se trata de una práctica represiva que aún subsiste y que continúa expandiéndose, en particular en regiones en conflicto.

Por ello hoy la Argentina, junto a Francia, anuncia el lanzamiento de una nueva campaña internacional para lograr que más Estados adhieran a la Convención y que aquellos signatarios que tienen pendiente su ratificación, la efectúen a la mayor brevedad posible.
De esta manera, estaremos más cerca de lograr nuestro objetivo, que es su vigencia en todo el mundo, para lo cual estamos seguros de contar con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, del Grupo de Amigos de la Convención, de la sociedad civil y de los demás Estados Parte.

Somos conscientes de la profundidad de los desafíos que tenemos como género humano: no hay desarrollo cultural, científico, económico o tecnológico que prevenga la discriminación, la intolerancia, la persecución y la desaparición.
Firmar y ratificar la Convención implica mucho más que un avance del sistema normativo: significa un gran paso en la lucha contra la impunidad y a favor de la promoción y protección de los derechos humanos.

Por estas razones, el gobierno argentino renueva su compromiso con este Instrumento, que es un compromiso con evitar en todas partes del mundo los tremendos sufrimientos que las desapariciones causaron en la Argentina y otros países.

Mi país se compromete hoy, una vez más, a contribuir a ello.

MUCHAS GRACIAS


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular