Misión Permanente de la República Argentina en Naciones Unidas

 

AGNU67

Participación de voluntarios, “Cascos Blancos”, en las actividades de las Naciones Unidas en la esfera del socorro humanitario, la rehabilitación y la cooperación técnica para el desarrollo.

Intervención del Embajador Gabriel Fuks
Presidente de la Comisión Cascos Blancos

Señor Presidente:

Es un honor para mí presentar una vez más una resolución sobre la Iniciativa Cascos Blancos ante esta honorable Asamblea

En un contexto de dificultades económico financieras a nivel global, que repercuten en las cooperaciones humanitarias internacionales, con efectos cada vez más desvastadores del cambio climático, cuando los desastres socionaturales suman víctimas y severas consecuencias para el desarrollo; los países del Sur, las naciones con economías medias o bajas, vienen presentándose en forma creciente en el concierto mundial con compromiso, con recursos técnicos y materiales, con colaboración hacia las comunidades que las necesitan, tanto en su lucha contra el hambre y la pobreza como en respuesta a las emergencias y en procesos de asistencia humanitaria internacional.

Este escenario ha sido reconocido por distintos actores relevantes en el terreno de la asistencia humanitaria, tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que en el “Llamamiento para Fondos de Emergencia en 2013” ha destacado que distintos países africanos, asiáticos y latinoamericanos “participan cada vez más directamente en actividades de ayuda humanitaria y de cooperación para el desarrollo”.

Este es el panorama en que la Iniciativa Cascos Blancos, está cumpliendo 18 años en el Sistema de las Naciones Unidas, a partir de la Resolución 139B aprobada en la 49º Asamblea General, en el año 1994.

En ese momento, eran pocos los países que habían tomado la decisión de desarrollar una herramienta con estas características. Casi veinte años después, vemos con entusiasmo que las minorías han devenido mayorías.

Cada vez que se presenta un desastre, una emergencia, son los países vecinos los primeros que llegan a asistir; enseguida se hacen presentes los espacios subregionales y luego el sistema internacional, asumiendo su responsabilidad en el fomento de la cooperación internacional para reducir los riesgos, prevenir y mitigar los desastres, proporcionar asistencia y coordinar las medidas de socorro y rehabilitación.

Sin embargo, la situación sigue siendo difícil. La propia Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios y Coordinadora del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas, Valerie Amos, ha informado al mundo que hay 62 millones de personas que necesitan recibir ayuda humanitaria en los cinco continentes.

Creemos que en el apoyo a la Resolución de esta Asamblea General, que respalda una vez más a la Iniciativa Cascos Blancos de la República Argentina, se está reconociendo, también, a otras iniciativas nacionales con inserción en nuestra región latinoamericana y vocación global.

El esfuerzo que realizan los países en desarrollo, no solo debe valorarse por el volumen de su inversión en la problemática humanitaria, sino también por los modelos y los conceptos que sus prácticas han permitido incluir en sus acciones internacionales, con fortalecimiento de las capacidades locales y posibilidades de replicación.

La participación de las comunidades organizadas, de sus poblaciones afectadas o vulnerables ante situaciones de desastre y emergencias complejas; la formación de cuerpos de voluntarios locales y el desarrollo de tareas con el apoyo de voluntarios especializados, son parte de esas características.

La aplicación de saberes ancestrales de los pueblos originarios y la transversalidad de género, contribuyen a que nuestra forma de trabajar incluya sectores y crezca desde las idiosincracias nacionales.

Y es importante, por último, consignar algunas certezas compartidas en nuestro ámbito Regional sobre la problemática de los desastres, rechazando su explicación como hechos “naturales” y presentándolos, realmente, como consecuencias de políticas de desarrollo lejanas de la equidad, la distribución de la riqueza, la justicia social y la participación de la comunidad.

Señor Presidente:

Confiamos en que los paises miembros apoyarán en esta 67º Asamblea General a la Iniciativa Cascos Blancos, fortaleciendo, de ese modo, la estrategia de articulación con el Sistema de las Naciones Unidas, como viene sucediendo hasta el momento, a través de nuestras actividades compartidas con los Voluntarios de Naciones Unidas (VNU), la Oficina de Asuntos Humanitarios (OCHA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina Mundial de Salud (OMS) y la Oficina Panamericana para la Salud (OPS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Nuestra Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ha explicitado, ante esta misma Asamblea General, que un mundo más justo y más seguro sólo será realizable a partir de una mayor igualdad entre los países y si se pone en práctica un verdadero multilateralismo.

Miramos hacia el futuro con la confianza de construir más y mejores herramientas basadas en esos pilares.

Muchas Gracias
 

 


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 

 

 
 
Palacio San Martin